Club Atletismo Albatera

ENTRENAMIENTO DE MONTAÑA

Más que facilitar un entrenamiento propiamente dicho, tema que dejo para los expertos, os proponemos una serie de consideraciones a tener en cuenta para que la tarea no resulte traumática.


En primer lugar si eres corredor de asfalto, debes cambiar el chip y pensar que los ritmos van a ser totalmente distintos. Olvida por un momento el cronómetro y no te fijes metas temporales difíciles de alcanzar. Piensa que vas a tardar casi el doble en subir que en bajar.


Es preferible ser cauto y reservón al principio de las carreras, ya que el gasto energético en este tipo de pruebas es muy superior a las de asfalto. Además cuando aumente la altitud considerablemente, descenderá el nivel de oxígene y ya no tendrás tiempo de regular ni mucho menos de recuperar.


No desesperes si tu ritmo es lento o no tienes la misma seguridad de movimientos en montaña que en asfalto. Si se te hace duro, observa el paisaje, abre tus sentidos y disfruta del esfuerzo.


En las subidas debes acortar la zancada y aumentar un poco la frecuencia, y si por la dificultad se hace necesario andar, hazlo sin complejos, pero no olvides que lo que se pretende es correr y deberás volver a hacerlo en cuanto el terreno lo permita.


Para coger confianza y quitarse el miedo en terrenos difíciles, se puede entrenar en un terreno conocido y con una considerable pendiente. Andando al principio y repitiendo una y otra vez el recorrido para aumentar la velocidad, mejorar la técnica y adquirir dicha confianza.


Ojo con las grandes altitudes y los cambios climáticos: hay que prever lo imprevisible. Tenemos que llevar ropa adecuada, protección solar, una mochila o riñonera con agua y geles energéticos para no depender exclusivamente de los avituayamientos.


Y por último no hagas burradas entrenando, no hace falta hacer cienes de kilómetros a la semana, ni entrenamientos de 5 o 6 horas, solo conseguirás cansarte.